Nuevo sistema de inspección asegura inocuidad de productos no procesados

Inocuidad Alimentaria: Clave para la Salud y Economía de Guatemala

Conoce el nuevo procedimiento de Inspección Basada en Riesgo (IBR) para garantizar la inocuidad de los alimentos en Guatemala.

Con el propósito de garantizar que los productos de origen animal, vegetal e hidrobiológicos no procesados sean seguros, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), por medio del Viceministerio de Sanidad Agropecuaria y Regulaciones (VISAR), implementó este año un nuevo procedimiento de Inspección Basada en Riesgo (IBR).

Este fue realizado por profesionales de la Dirección de Inocuidad del VISAR. La innovación surgió gracias a las capacitaciones que brindó el Servicio Exterior de Agricultura (FAS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

La IBR se basa en los principios del análisis de los riesgos del Códex Alimentarius; evaluación, gestión y comunicación de riesgos, para lograr una categorización de alimentos y establecimientos.

El objetivo final de un procedimiento de IBR es proteger la salud de los consumidores y reducir las enfermedades transmitidas por alimentos.

Este tipo de supervisión tiene un enfoque preventivo, se centra en los referidos productos, así como las áreas de producción y los establecimientos con mayor probabilidad de introducir peligros en las provisiones.

Además, la Dirección de Inocuidad creó un manual del procedimiento para que la industria y personal oficial puedan familiarizarse con el nuevo procedimiento de inspección.

Inocuidad alimentaria: un pilar para la economía y la salud

El Visar, a través de distintas estrategias, trabaja continuamente para impulsar la inocuidad alimentaria en Guatemala, garantizando que los alimentos que se producen y comercializan en el país sean seguros para el consumo. Según Ruano, esto no solo protege la salud de los guatemaltecos, sino que también contribuye a la economía nacional al facilitar el acceso de los productos guatemaltecos a mercados internacionales.

Además, uno de los puntos destacados durante las exposiciones fue la necesidad de aplicar normas alimentarias aceptadas a nivel mundial, que aseguren que los alimentos estén libres de bacterias, virus y otros agentes dañinos.

Esto implica la implementación de medidas de higiene en cada etapa de la producción, desde el campo hasta la mesa, con el fin de reducir los riesgos para la salud de los consumidores.

La inocuidad alimentaria garantiza que los alimentos que llegan a nuestras mesas sean seguros, lo que se traduce en bienestar para la población y en un paso firme hacia el desarrollo económico del país.

*Con información de AGN


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